sábado, 12 de mayo de 2012

INFORMACIÓN GENERAL DE LAS VACUNAS

Las vacunas, resultan una herramienta de suma importancia para la medicina a la hora de curar o controlar enfermedades. Si bien es cierto que las vacunas ayudan a prevenir, también han podido erradicar enfermedades y controlarlas para que de esta manera las personas puedan tener una vida cotidiana más fácil.

La vacunación es una forma de activar el sistema inmunitario y prevenir enfermedades graves y potencialmente mortales.

¿Cuál es la función de las vacunas?

Las vacunas le enseñan al cuerpo cómo defenderse cuando los gérmenes como virus o bacterias lo invaden.

  • Las vacunas lo exponen a uno a una cantidad muy pequeña y muy segura de virus o bacterias que han sido debilitados o destruidos.
  • El sistema inmunitario aprende luego a reconocer y atacar la infección si uno está expuesto a ella posteriormente en su vida.
  • Como resultado, uno no resultará infectado o tendrá una infección más leve. Ésta es una forma natural de hacerle frente a las enfermedades infecciosas.
Actualmente están disponibles 4 tipos diferentes de vacunas:
  • Las vacunas de virus vivos usan la forma del virus debilitada o atenuada. La vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (tripe viral) al igual que la vacuna contra la varicela (viruela) son ejemplos de este tipo.
  • La vacuna elaborada con microbios muertos (inactivada) se hace de una proteína u otros pequeños fragmentos tomados de un virus o bacteria. Las vacunas antigripales son un ejemplo de este tipo de vacuna.
  • Las vacunas toxoides, como las vacunas antidiftérica y antitetánica, contienen una toxina o químico producido por la bacteria o virus. Estas vacunas hacen que uno sea inmune a los efectos dañinos de la infección en lugar de la infección en sí.
  • Las vacunas biosintéticas contienen sustancias artificiales que son muy similares a pedazos de virus o bacterias. La vacuna conjugada Hib (Haemophilus influenzae tipo B) es un ejemplo.
¿Porqué son tan importantes las vacunas?

Gracias a las vacunas, se han podido erradicar muchas enfermedades infecciosas que años atrás producían grandes epidemias y muertes, como la viruela. En el caso de otras enfermedades como el sarampión o la poliomielitis, aunque no de ha conseguido erradicarlas del todo se ha reducido mucho el número de casos. 

Al no vacunarse pueden regresar las enfermedades y ser de mayor gravedad. Si no nos vacunamos y en alguna ocasión tenemos contacto con el microorganismo causante de la infección, podemos padecer la enfermedad. Algunas de estas enfermedades pueden producir secuelas importantes o incluso la muerte.

Además, en caso de padecer la enfermedad, podemos transmitirla a otras personas y ocasionar un brote epidémico.

Las vacunas son medicamentos muy seguros. Aún así, algunas personas pueden experimentar algún efecto secundario, en general leve y transitorio, como puede ser fiebre, inflamación, enrojecimiento o dolor en la zona de inyección. Las reacciones alérgicas a las vacunas y otros efectos secundarios graves son muy raros y aparecen en ocasiones contadas.

¿Cuándo nos tenemos que vacunar?

Las autoridades sanitarias clasifican las vacunas en sistemáticas y no sistemáticas.

Las vacunas sistemáticas son las que están indicadas para toda la población, a partir de la edad infantil. Durante la edad adulta nos tenemos que vacunar en las siguientes situaciones:
  • Si durante la infancia no recibimos ninguna vacuna porque aún no estaba disponible.
  • Si se necesita alguna dosis de recuerdo.
  • Determinados grupos de población se tienen que vacunar contra la gripe.
Las vacunas no sistemáticas no están incluidas en el calendario de vacunaciones y sólo se aconsejan a ciertas personas (niños o adultos) o a grupos de población que se encuentran en circunstancias concretas que les hace más vulnerables a determinadas infecciones. 

Circunstancias en que no se aconseja la vacunación:
  • Alergia a algún componente de la vacuna.
  • Enfermedades infecciosas que cursen con fiebre alta y durante el periodo de convalecencia.
  • Enfermedades crónicas si en el momento de la vacunación la persona está descompensada.
  • Durante el embarazo están contraindicadas las vacunas vivas atenuadas (triple vírica, antivaricela, fiebre amarilla, anticolérica, etc), excepto cuando el riesgo de infección inminente sea elevado. Las vacunas hechas a partir de microorganismos muertos no están contraindicadas, aunque se recomienda evitarlas durante el primer trimestre de embarazo.
  • Personas con alteraciones inmunitarias (por ejemplo, personas que padezcan leucemia u otras neoplasias, SIDA, personas que reciben tratamiento con corticoides, radioterapia u otros fármacos inmunosupresores).
  • Personas a quien se le haya administrado inmunoglobulinas o productos que las contengan (plasma, transfusiones sanguíneas, productos hemáticos, etc.). Deben esperar un determinado tiempo antes de ser vacunadas.
  • Trastornos neurológicos: a los niños que padezcan una enfermedad neurológica no se les puede administrar la vacuna DTP (difteria, tétanos y tos ferina) hasta que no se haya estabilizado la enfermedad.
  • Otras enfermedades que cursen con inflamación (hepatitis, nefritis y tuberculosis)

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